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¡Estos Son Los Coches De Tus Celebridades; Más De Uno Te Sorprenderá!

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Deacon St John

, updated on

December 30, 2025

Antonio Banderas – Bentley Continental GT Cabrio

Hay caminos que no se reciben por legado: se construyen con constancia. Antonio Banderas transformó Málaga en trampolín internacional, llegando a Hollywood con películas como Filadelfia, Desperado y La máscara del Zorro. Actor, productor y empresario, combina teatro, cine y perfumes con rigor mediterráneo. El éxito acompaña, pero manda el esfuerzo, sin atajos, método firme y ambición sostenida.

El lujo se expresa sin necesidad de alzar la voz. Se lo ha asociado a un Bentley Continental GT Convertible, gran turismo británico de alto rendimiento cuyo valor supera holgadamente los 300.000 dólares, según versiones. Sofisticado y poderoso, armoniza con Marbella y paisajes marítimos. Al volante, más que manejar, Banderas diseña una llegada inolvidable, casi siempre capturada por las cámaras.

MATTHEW MCCONAUGHEY – Lincoln Navigator

Lejos de la pose tradicional, Matthew McConaughey transforma trayectos comunes en experiencias cinematográficas. Alcanzó prestigio con Dallas Buyers Club, viajó al espacio en Interstellar y antes dominó la comedia romántica. Hoy proyecta una mezcla de disciplina, carisma relajado y presencia medida, resultado de años de trabajo, riesgos calculados y una narrativa personal consistente.

Su elección vehicular refuerza ese mensaje. Maneja un Lincoln Navigator, SUV grande y lujoso de fabricación estadounidense. No busca misticismo, sino comodidad, potencia y bajo perfil. Ideal para Texas, donde recorre largas distancias sin llamar la atención, pensando, avanzando y dejando que el camino acompañe sin interferencias innecesarias.

Kim Kardashian – Tesla Cybertruck

Hay llegadas que no dependen del sonido, sino de la imagen. Basta que aparezca una camioneta plateada y angular para que Kim Kardashian marque presencia con una Tesla Cybertruck. Tras el cierre de Keeping Up… en 2021, hoy lidera The Kardashians y sus marcas. Incluso North, nacida en 2013, disfruta esos recorridos visibles.

Aunque parezca un tanque futurista, su función es simple: trasladarse sin complicaciones. Grande, distinta y provocadora, la Cybertruck ofrece seguridad y comodidad. El detalle cotidiano suma ironía: Kim siguiendo su propio rumbo, como si el GPS dudara. Imaginar ese viaje urbano, mirando hacia afuera, es casi inevitable para cualquiera.

Angelina Jolie – Tesla Model S

Sin gestos exagerados ni estridencias, Angelina Jolie se mueve por Hollywood al volante de un Tesla Model S, emblema del lujo eléctrico contemporáneo. Su carrera incluye Inocencia Interrumpida, Sr. y Sra. Smith, Maléfica y Eternals. Más allá de la fama, su estilo apuesta por sobriedad, control y decisiones que se sostienen solas.

La escena diaria es lo que llama la atención. Cámaras expectantes, calles llenas y un auto que no anuncia su presencia. Mientras el Model S avanza en silencio, la contradicción es clara: menos ruido, mayor dominio. Elegir eléctrico no es solo tecnología; también puede ser una forma silenciosa de afirmar autoridad.

Lionel Messi – Ferrari F430 Spider

En Miami, la rutina se altera cuando Lionel Messi aparece fuera del estadio. Nacido en Rosario, ícono del FC Barcelona y campeón mundial con Argentina, hoy recorre Florida en un Ferrari F430 Spider. El deportivo rojo expresa precisión, potencia y un estatus que permanece intacto, incluso lejos del césped y bajo el sol permanente.

El impacto visual es inmediato en cada avenida. Messi maneja con calma, como si el tránsito fuera parte del plan. No acelera de más ni busca miradas: sabe exactamente hacia dónde va. En Miami también gambetea, pero con volante, dejando claro que su nivel sigue siendo distinto.

Michelle Rodríguez – Toyota Prius

Acostumbrada al caos en pantalla, Michelle Rodríguez sorprendió al mostrar su elección cotidiana. Mientras Letty Ortiz domina muscle cars en Rápidos y Furiosos, fuera del set conduce un Toyota Prius. Ella misma lo explicó: prioriza funcionalidad. Incluso las figuras más intensas saben cuándo optar por lo práctico y bajar el ritmo.

La lógica es clara. El Prius, híbrido reconocido por su eficiencia, cuesta en Estados Unidos entre 29.000 y 36.000 dólares nuevos según versión. No promete adrenalina, promete llegar. Ahí surge el contraste simpático: Letty no lo destruye, lo cuida. Aunque nadie duda que alguna curva pueda tomarse con entusiasmo.

Vin Diesel – GMC Yukon

Más allá de las carreras imposibles, Vin Diesel también se mueve en clave tranquila. El protagonista de Rápidos y Furiosos suele desplazarse en una GMC Yukon, SUV amplia, cómoda y pensada para viajes largos. En 2025, su precio inicial ronda los 68.000 dólares, lejos de cualquier noción de modestia. Espacio sobra, incluso para Dom.

Pero no hay que confiarse en la apariencia. Bajo esa calma sigue latiendo Toretto. Música alta, una recta despejada y la actitud cambia, como si cada semáforo fuera un desafío. Aun así, la Yukon privilegia la suavidad y el descanso. ¿Perfil bajo o espectáculo? Vin alterna ambos, según el día y el humor.

Julia Roberts – Toyota Prius

Lejos del exceso que suele rodear a las celebridades, Julia Roberts opta por bajar los decibeles fuera del set. Ícono del cine romántico y social, protagonista de Pretty Woman, Notting Hill, Erin Brockovich y Comer, rezar, amar, elige un Toyota Prius para desplazarse. Silencio, funcionalidad y perfil bajo definen su manera cotidiana de recorrer Hollywood.

La escena no busca impacto ni espectáculo alguno. Julia conduce con calma mientras las cámaras esperan un sonido inexistente. Sonríe, cierra la puerta y continúa su día. El Prius, híbrido eficiente y accesible, refuerza el mensaje sin esfuerzo: el verdadero lujo, a veces, consiste en pasar inadvertida, llegar tranquila y evitar ruido, tensión y estrés innecesario.

Fernando Alonso – Aston Martin Valiant

Algunos pilotos no solo coleccionan trofeos: también diseñan caprichos mecánicos. Fernando Alonso encargó el Aston Martin Valiant, producido en apenas treinta y ocho unidades. Monta un V12 biturbo de 5,2 litros, 745 caballos y caja manual de seis marchas. Un auto pensado para sentirse analógico incluso hoy, también habilitado para circular en calle.

Aunque legal para el tránsito, su espíritu pertenece al circuito. Más liviano, serio y filoso, parece un misil detenido en un semáforo. Alonso espera paciente detrás de una camioneta común, hasta que aparece un espacio mínimo. Nadie discute con setecientos cuarenta y cinco caballos. Si te hacen luces, conviene correrse, sonreír y dejarlo pasar.

Jennifer Lawrence – Tesla Model S 2023

Con una imagen intensa y humor a prueba de tropiezos públicos, Jennifer Lawrence alterna entre El lado bueno de las cosas y Los juegos del hambre sin perder frescura. Para moverse, distintos perfiles la vinculan con un Tesla Model S 2023: eléctrico, elegante, silencioso y con presencia fuerte, muy alineado con su personalidad visible en cada aparición urbana.

El Model S acelera sin ruido, y ahí aparece el contraste. La ciudad espera el escándalo, pero recibe calma. En un semáforo, cualquiera imagina a Jennifer recordando alguna caída famosa y riéndose antes que todos. Presiona suave, avanza rápido y deja claro el mensaje: el caos vende, pero conducir bien también impone respeto.

Leonardo DiCaprio – Toyota Prius

Demasiado tiempo antes del exceso mostrado en El lobo de Wall Street, Leonardo DiCaprio ya hablaba de medio ambiente. En 1998 creó una fundación ecológica y, coherente con ese mensaje, suele moverse en un Toyota Prius. En 2025, el híbrido parte desde unos 29.485 dólares. Hollywood observa sorprendido y baja el volumen del espectáculo cotidiano.

En su garaje conviven alternativas electrificadas, como Tesla y algún Lexus, según versiones. Sin embargo, el encanto del Prius es claro: fotógrafos esperan un superdeportivo y reciben silencio. Nadie oye la llegada, todos la detectan. Leo acelera con suavidad, desaparece sin ruido y deja una lección simple: menos humo y mayor concentración.

Miley Cyrus – Mercedes-Benz SL 550

No hay dudas de que olvidada quedó la imagen adolescente de Hannah Montana. En Los Ángeles, Miley Cyrus aparece en una versión adulta y segura, asociada a un Mercedes-Benz SL 550 descapotable. Medios señalan uno blanco adquirido en 2012 por unos 127.000 dólares. Bajo el capó, un V8 de 429 caballos acelera de 0 a 100 en 4,5 segundos oficiales.

Entre Porsche y otros caprichos mecánicos, el SL550 funciona como opción directa: salir y listo. Líneas refinadas, tomas laterales y techo retráctil ofrecen glamour sin esfuerzo. La postal se completa fácil: Miley cantando “Wrecking Ball” mientras el tráfico observa. No hace falta humo; con ese V8, el espectáculo llega primero siempre.

Will Smith – Maybach 57S

Existen vehículos que anuncian presencia sin necesidad de sonido. Cuando un Maybach 57S aparece impecable, queda claro quién ocupa el asiento trasero. Will Smith, figura global desde El Príncipe de Bel-Air y protagonista de Hombres de Negro, Hitch y Soy Leyenda, recorre Hollywood sin urgencias, envuelto en un sedán donde el lujo extremo define cada trayecto urbano.

Antes de que el semáforo cambie, la escena ya se alteró. Un celular se alza, alguien se distrae y el tránsito titubea. Will sonríe, avanza sereno y permite que el Maybach cumpla su rol: deslizarse con elegancia, imponer respeto silencioso y recordarle a Los Ángeles que algunas estrellas no necesitan bajarse jamás del auto.

César Azpilicueta – Audi RS5

Dentro del campo, César Azpilicueta construyó prestigio desde la fiabilidad silenciosa. Este año dejó el Atlético para regresar a La Liga con el Sevilla, asumido como veterano. Fuera del estadio, se lo ha visto conduciendo un Audi RS5, coupé de 450 caballos. Potente, discreto y eficaz, refleja su estilo: rendimiento sin necesidad de exhibición exagerada.

El RS5 combina elegancia con agresividad contenida, igual que su forma de cerrar la banda. Parece dócil hasta que acelera sin aviso. En un atasco no anticipa como en el área, pero igual impone respeto. Conviene que ese misil quede en el asfalto: si Azpilicueta pisa, alguien termina frenando y pidiendo disculpas innecesarias.

Salma Hayek

Todos sabemos que en Hollywood, Salma fusiona glamour y carácter con naturalidad absoluta. De Teresa a Frida, de Érase una vez en México a Eternals, construyó una carrera ascendente como referente latino. En la calle, ha sido vista tanto en SUVs Lexus como en un Ford GT familiar: elegancia firme con músculo, siempre acompañada de sonrisa.

El contraste suma atractivo. Un Lexus cómodo resuelve el día a día; el Ford GT aparece cuando manda la adrenalina. No hay trucos: los semáforos no se ponen verdes por respeto, pero se nota cuando pasa una estrella. Si acelera, no vibra el asfalto; tiembla el autocontrol ajeno por mirar demasiado.

Eddie Murphy – Mercedes Benz AMG SLS

Desde tiempo antes de regresar a los escenarios, Eddie Murphy ya dominaba el arte de entrar en escena. Ícono desde Dr. Dolittle y El profesor chiflado, el comediante también cultiva el exceso elegante. En su colección sobresale un Mercedes-Benz SLS AMG, superdeportivo cercano a los 300.000 dólares, célebre por sus puertas tipo ala y presencia imposible de ignorar.

Incluso sin cámaras, todo parece una película. Las alas se elevan, el motor despierta y el entorno se congela. Eddie acelera y el V8 responde como un remate perfecto. Otros autos miran desde el garaje. Cuando el SLS sale, no hay chiste que compita: el protagonismo es suyo, absoluto, sin réplica posible.

Mireia Belmonte – Hyundai KONA

Competir no termina al salir de la piscina para Mireia Belmonte. Campeona olímpica, dueña de récords mundiales y carácter feroz, traslada esa exigencia a su rutina diaria. Como embajadora conduce un Hyundai Kona, SUV compacto que simboliza disciplina, constancia y eficiencia, ideal para alguien acostumbrada a rendir siempre al máximo también fuera del agua hoy.

Lejos del cloro, el Kona intenta acompañar su ritmo competitivo. Al volante, Mireia aparenta calma, pero cada maniobra delata un entrenamiento constante. Acelera, frena y gira como si practicara. La lógica se invierte: no cuida el coche, lo entrena. Y el vehículo, dócil, acepta el desafío sabiendo que perderá siempre sin quejarse jamás.

Carlos Moyá – Kia EV6 GT-Line

El tiempo cambió y Carlos Moyá también. Ex número uno del tenis y ex entrenador de Rafael Nadal, es embajador de Kia desde 2020. En 2023 recibió un EV6 GT-Line RWD Long Range. Confiesa haberse enamorado tras probar uno en Mallorca: eléctrico, tecnológico y amplio, pensado para familia y desplazamientos serenos cotidianos sin exceso.

Esa suavidad esconde sorpresa. El EV6 avanza casi mudo y puede aparecer a tu lado como un passing shot inesperado. En ciudad, Moyá circula zen, pero la respuesta llega cuando hace falta. ¿Se oyó venir? Probablemente no. Ahí reside el guiño: ni en su mejor saque resultó tan sigiloso.

Richard Gere – Audi RS6 Avant

Contra toda expectativa de glamour ruidoso, Richard Gere apareció en España apostando por el silencio y la electricidad. Llegó a los Goya en un Audi A6 Avant e-tron, familiar refinado y sostenible. El protagonista de Pretty Woman y Chicago descendió sin gestos, mientras Audi marcaba el tono ecológico de la gala celebrada en Granada esa noche única.

El matiz interesante está en lo que no suena. Las cámaras siguen los movimientos, pero el motor guarda silencio absoluto. Dentro reina calma de salón privado; afuera, miradas curiosas constantes. Gere ajusta el cinturón, avanza sin espectáculo y deja una idea clara: el verdadero lujo es pasar inadvertido y llegar igual, elegante y sin ruido extra.

Jennifer López – Bentley Continental GTC Convertible

Todos sabemos que en Miami, Jennifer Lopez no simplemente llega: se manifiesta. Entre cine y música, de Estafadoras de Wall Street a “No me ames”, su agenda combina brillo y oficio. En la calle, suele vérsela con un Bentley Continental GTC blanco, descapotable de lujo de seis cifras. No es accesorio: forma parte del personaje sin pedir permiso.

Con la capota baja, la ciudad se transforma en platea. Turistas frenan, celulares aparecen y algún conductor olvida el guiño. Ella avanza tranquila, como quien repitió la escena mil veces. La idea es clara: el Bentley habla de lujo, pero J Lo conduce sin ningún tipo de drama. ¿Mirar y seguir o perderla en el tránsito?

José María Aznar – Audi V8

Los mayores recordamos que en los años noventa, el poder español también circulaba sobre blindaje. José María Aznar utilizó un Audi V8 reforzado con kevlar, acero y cristales especiales. Derivado del Audi 200, el sedán se volvió casi un actor político: presente en reuniones tensas, actos oficiales y jornadas extensas del Estado, siempre bajo protocolos de máxima seguridad.

El vehículo sobrevivió al atentado de 1995, quedó marcado y entró en la historia. Subastado en 2020, ya no circula, pero su leyenda persiste. Si hablara, ese Audi pediría descanso y un mecánico paciente. No todos los autos procesan bien explosiones, política intensa y años de presión histórica acumulada.

Sofía Suescun – Mercedes-Benz Clase C Cabrio

En redes sociales, Sofía Suescun convierte cualquier salida en contenido narrable. Selfies, controversia y un descapotable actúan como coprotagonistas. Suele mostrarse con un Mercedes-Benz Clase C Cabrio, creado para lucirse y atraer miradas. Techo abierto, gafas listas y acción inmediata: el feed explota y la calle acompaña sin esfuerzo.

El relato suma un episodio inesperado. En 2020, tras un robo domiciliario, el vehículo desapareció y luego fue recuperado por la investigación, hecho celebrado públicamente. Se habló de localización, pero lo comprobable fue su regreso. Desde entonces, el Mercedes agrega historia al glamour, y Sofía conduce igual que vive: siempre bajo foco mediático constante.

Sylvester Stallone – Bugatti Veyron

Para Sylvester la potencia no termina en la pantalla. En su garaje figura un Bugatti Veyron negro, hiperauto de producción entre 2005 y 2015, célebre por su motor W16 y cifras descomunales. No cuesta “mil doscientos millones” como circula en mitos urbanos; cuando era nuevo, su valor rondaba los dos millones de dólares según mercado y configuración elegida.

El Veyron asume rol protagónico sin pedir permiso: acelera de 0 a 100 en alrededor de 2,5 segundos y obliga a mirar. Convive, sin embargo, con opciones más terrenales como un Mustang, un Mercedes Clase G G63 y un Aston Martin DBS. Conclusión simple: los rumores corren rápido, pero Stallone siempre corre más, incluso cuando no pisa a fondo.

Karim Benzema – Mercedes-Benz SLR McLaren

Cuando cae la noche en Yeda, Karim Benzema cambia el césped por el asfalto con idéntica serenidad. Figura de Al-Ittihad, a veces aparece acompañado por un Mercedes-Benz SLR McLaren. No es un simple automóvil, sino un gran turismo desarrollado junto a McLaren, producido entre 2003 y 2010 en apenas 2.157 unidades, una rareza absoluta dentro del mercado mundial.

En movimiento, el SLR no circula: domina. Sus puertas tipo mariposa y el V8 sobrealimentado fuerzan miradas antes que semáforos. Los valores varían, pero ediciones especiales rozan o superan los tres millones de dólares. Benzema no acelera de más; aun así, la avenida se transforma en tribuna cuando pasa.

Jennifer Aniston – Range Rover

Jennifer Aniston elige bajar decibeles pese a una fama que la antecede. El recuerdo eterno de Friends convive con comedias como Misterio en el Mediterráneo y Dicen por ahí…. Para moverse, suele optar por un Range Rover, cómodo y refinado, más funcional que ostentoso. Un lujo discreto que acompaña rutinas sin necesidad de protagonismo exagerado diario.

El SUV avanza tranquilo mientras detrás los paparazzi entrenan resistencia. Un turista saluda a quien no es, un vecino asegura haber visto un guiño y la calle inventa historias a velocidad absurda. Ella sigue recto, sin espectáculo. El verdadero deporte no es manejar, sino fabricar rumores en tiempo récord. Aniston simplemente llega, estaciona y deja que el ruido lo produzcan otros.

Rey Felipe – Mercedes-Benz S 600 Guard

Dentro de la monarquía, la seguridad no es un detalle menor, también se desplaza sobre ruedas. Felipe VI utiliza un Mercedes-Benz S 600 Guard adquirido en 2006 por más de 400.000 euros. Se trata de un Clase S blindado hasta nivel VR9, reforzado con aceros especiales, aramida y cristales antibalas, capaz de soportar disparos y explosivos sin resignar confort.

El interior es puro control institucional: chófer entrenado, climatización constante, cortinas cerradas y ningún espacio para improvisaciones. Afuera, la caravana ordena el entorno antes de cualquier gesto. El único riesgo real sería extraviar las llaves en Zarzuela. Llamar a un cerrajero para un búnker rodante sí generaría titulares inesperados incluso en ambientes acostumbrados al protocolo extremo diario.

Celine Dion – Mercedes-Benz S350

Lejos del escenario, Céline Dion prefiere una elegancia silenciosa. Con décadas de éxito y una fortuna considerable, suele desplazarse en un Mercedes-Benz S350, sedán amplio y refinado. No busca impacto visual ni estridencias: prioriza comodidad, espacio y ese lujo sobrio que acompaña a quien puede emocionar a multitudes sin levantar la voz ni forzar presencia pública.

Al volante, la escena es serena pero hipnótica. El S350 avanza suave mientras fotógrafos se apresuran y curiosos creen escuchar un agudo imposible. Ella mantiene el rumbo, respira profundo y continúa. Como en sus canciones, no necesita imponerse. Basta con pasar para que el entorno reduzca el volumen, entienda el mensaje y acompañe en silencio.

Robert Downey Jr. – Audi A8 Spyder V10

Después de caídas públicas y regresos celebrados, Robert Downey Jr. circula con ironía refinada. El actor que reinventó a Iron Man disfruta vehículos poco comunes, y uno de los más mencionados es el Audi A8 Spyder V10. Potente, elegante y singular, combina ingeniería teatral, lujo contenido y una personalidad que se desplaza sin necesidad de ostentar por la ciudad moderna actual.

Observarlo manejar suma narrativa sin exceso. Sonríe, responde saludos y avanza como quien ya agotó premieres. El Audi entrega carácter sin levantar la voz, mientras el tráfico imagina vuelos imposibles. Si baja la ventanilla, no hay discursos: quizá un comentario afilado, muy Stark, y continuar camino con calma urbana, seguridad elegante y humor intacto.

Iker Casillas – Pontiac Firebird Trans AM

Los amantes del fútbol conocemos bien al arquero que hizo callar estadios, quien decidió romper su bajo perfil con un guiño ochentero. Iker Casillas apareció manejando un Pontiac Firebird Trans Am, réplica del legendario KITT de El Coche Fantástico. Campeón, discreto y poco afecto al alarde, el auto revela un costado friki entrañable que contrasta con su serenidad habitual fuera del césped.

Sin quedarse anclado al pasado, Casillas incorporó un Ford Mustang Mach-E eléctrico a su garaje. Futuro y nostalgia conviven sin ruido. Entre semáforos, curvas y recuerdos, sigue atajando miradas con naturalidad. Porque aunque dejó los guantes, hay reflejos que no se jubilan y una presencia que nunca pasa desapercibida.

Ozuna – Ferrari 458 Spider

Cuando Ozuna abre la puerta de su Ferrari 458 Spider descapotado, el barrio entiende que hay videoclip en marcha. El artista de “Quiero Repetir”, “Taki Taki” y “El Farsante” fusiona pop brillante con un V8 italiano. Producido hasta 2015, el 458 suele cotizarse aproximadamente en 300.000 dólares, según versión y estado, obviamente.

Lo curioso es que no necesita acelerarlo para destacar. Sonido y silueta hacen todo. Aun así, en ciudad conviene moderar el pie: las multas no bailan reggaetón. Ozuna sonríe, baja apenas el volumen y deja que el Ferrari marque el pulso. Conclusión clara: glamour sí, pero siempre cuidando que no lleguen multas de velocidad.

Bad Bunny – Mercedes-Benz G-Class

Todos conocemos al autor de “Yo Perreo Sola”, “Tití Me Preguntó” y otros éxitos tan conocidos actualmente.. de hecho parecen sonar solos cuando aparece junto a una Mercedes-Benz Clase G. El todoterreno cuadrado y lujoso no busca discreción: funciona como corona metálica, urbana, pesada y brillante en cualquier esquina concurrida.

El Clase G no grita; intimida con altura y presencia. Benito conduce tranquilo, como quien sabe exactamente dónde cae el beat. ¿Desvío inesperado? Culpa del GPS o de una idea creativa. Lo seguro es esto: cuando llega, la calle completa se transforma en backstage, sin pedir permiso ni explicación alguna.

Karol G – Mercedes-Benz GLA

Cuando Karol aparece, la calle cambia de clima. La Bichota trae “Location”, “El Makinon” y “200 Copas” como banda sonora urbana. En lugar de pasar inadvertida, suele hacerlo en un Mercedes-Benz GLA que, según versiones, fue regalo de Anuel AA. Compacto, refinado y listo para atraer miradas constantes en cualquier esquina.

En movimiento, acomoda el pelo, sube el volumen y deja que el GLA cumpla su función: avanzar con presencia. Algunos observan, otros sonríen y alguno duda entre bocina o aplauso. Karol sigue firme, como agradeciendo el carril. Sin perder ritmo, enseña que hasta el tráfico aprende modales cuando ella circula.

Harrison Ford – Jaguar XK140

Lejos de modas todoterreno, Harrison Ford elige nostalgia pura al volante de un Jaguar XK140 descapotable de 1955. El actor de Indiana Jones, El fugitivo y Sabrina recorre Los Ángeles con gesto británico, volante enorme y paciencia de coleccionista. Hoy, un ejemplar bien conservado suele cotizarse en el mercado por cifras de seis dígitos actuales.

Cuentan que circula por Brentwood en su convertible verde, impecable como recién filmado. No necesita alfombra roja: con ese Jaguar, la calle ya funciona como estreno. Y si imagina una roca persiguiéndolo en cada curva, se le perdona. Al final, su aventura diaria es negociar el tráfico eterno de Los Ángeles con no dejar el estilo.

Cristina Pedroche – Smart

Pasar de dominar la televisión a moverse por Madrid en un microcoche no es contradicción, es decisión estética. Cristina Pedroche, figura de Zapeando y rostro anual de las Campanadas, eligió un Smart blanco. Pequeño, ágil y accesible, ronda los 14.000 dólares y demuestra que el impacto no depende del tamaño en entornos urbanos.

La función continúa al estacionar. Entra donde otros desisten, sale rápido y sonríe. El Smart simplifica la coreografía y ella la aprovecha. Mientras el tránsito observa, Pedroche reafirma la idea central: el glamour no vive bajo el capó, sino en la actitud diaria al conducir con seguridad, soltura propia y cero poses exageradas como las que se ven actualmente.

Tamara Falcó – Jaguar E-Pace

Rodeada de titulares, cámaras y rituales públicos, Tamara Falcó se mueve aceptando que la visibilidad forma parte del juego. Colaboradora habitual de MasterChef Celebrity y El Hormiguero, conduce un Jaguar E-Pace, SUV británico sobrio y compacto. No exagera: acompaña su agenda diaria y transforma cada entrada a un parking madrileño en evento social inevitable mediático.

El sonido contenido del Jaguar la acompaña entre libros, moda y entrevistas incómodas. Baja del coche sonriente, respira y avanza con serenidad calculada. Al cerrar la puerta, quizá reza en silencio. Porque circular por Madrid exige paciencia, fe y algo de estilo, incluso cuando los flashes preguntan demasiado y la atención no descansa nunca.

Sergio Busquets – Cupra Formentor

Lejos del Camp Nou, Sergio Busquets mantiene el orden también fuera del campo. Durante su etapa en el Barça personalizó un CUPRA Formentor, cuando fue vehículo oficial del club. Ya instalado en Miami, informes recientes lo muestran llegando a entrenar en un Audi SQ7, más grande, serio y funcional, pero igual de efectivo allí mismo.

La diferencia es clara: el Formentor aportaba picardía compacta; el SQ7 ofrece tamaño, lujo y potencia V8. Busquets no presume, gestiona. Acelera solo lo necesario, evita focos y se esfuma. Si el tráfico fuera rival, pocos apostarían contra una salida limpia, silenciosa y perfectamente medida por cualquier avenida de Miami.

Clint Eastwood – Ferrari 365 GTB 4

Reservado y contundente, Clint valora la mecánica clásica tanto como el silencio. Entre rodajes y premios mantiene un Ferrari 365 GTB/4 Daytona, ícono italiano de finales de los sesenta. Hoy se valora cerca de seiscientos mil dólares y combina velocidad, diseño sobrio y una presencia tan intimidante como su mirada serena pero contundente.

No necesita acelerar para imponer respeto. Al sentarse Eastwood al volante, el tráfico parece comprender el mensaje. El Daytona ruge lo justo, él avanza sin apuro y continúa. Si lo cruzás, no toques bocina: esa expresión basta, y la leyenda se alejara con calma y autoridad.

Javier Bardem – Lincoln Navigator

Es sabido que Hollywood le ofreció villanos inolvidables, pero Javier Bardem no necesita volumen para dominar la escena. Sin lugar para los débiles, Skyfall y Dune lo confirman. Fuera del rodaje, él y Penélope Cruz suelen trasladarse en un Lincoln Navigator, enorme y lujoso, generalmente con chófer, priorizando comodidad y discreción frente a miradas insistentes.

La Navigator impone desde lejos: siete plazas, porte de hotel rodante y entradas que ordenan el entorno. El contraste suma ironía, porque Bardem ha dicho que apenas conduce y que Cruz tampoco maneja. Así, el protagonismo viaja atrás, sereno, mientras el chófer enfrenta tráfico y flashes con la precisión profesional que muy pocos tienen..

Eva Mendes – Ford Mustang 1966

Entre el encanto y la elegancia relajada, Mendes conserva una pieza que acelera miradas: un Ford Mustang de 1966. La actriz de Hitch, Ghost Rider y Rápidos y Furiosos también utiliza un Lexus RX 450h, silencioso y funcional. Sin embargo, el clásico impone gasolina, carácter y una estética que no envejece ni pierde atractivo con los años.

Al ponerse al volante, el Mustang genera una escena inmediata. Fotógrafos dudan, peatones observan y el tránsito se detiene a mirar. Eva sonríe, avanza sin prisa y sin poses estudiadas. El mensaje queda claro: ciertos autos no pasan de moda, aprenden a seducir mejor con cada kilómetro recorrido sin perder la identidad, que eso nunca se negocia.

Dani Sordo – Hyundai i20

Hay cosas irónicas, pero que Dani conduzca un Hyundai i20 desconcierta a muchos. Piloto de rally de élite, lejos de superdeportivos elige un compacto común. En sus manos, sin embargo, deja de ser rutina: el i20 se vuelve preciso, reactivo y con carácter, como si el coche supiera quién ocupa el asiento delantero.

Vecinos comentan que al salir del garaje el Hyundai parece inquieto. En el semáforo aparenta calma, pero nadie se confía. Con Sordo al volante, un utilitario no arranca: escapa. La conclusión es sencilla: el talento no requiere lujo, sólo manos expertas y respeto en cada una de las maniobras.

Pitbull – Mercedes-Benz S 350

El personaje de Pitbull vive acelerado porque su historia lo sostiene. Éxitos globales, giras infinitas y una relación real con los motores definen su perfil. Más allá de marcas concretas, lo comprobable es su vínculo con el automovilismo: fue socio de Stackhouse Racing en NASCAR desde 2021 hasta su salida en 2025 confirmada públicamente.

En su música conviven Jennifer Lopez, Shakira y Enrique Iglesias; en la calle, cualquier volante le sienta bien. La idea de que el semáforo le debe algo funciona porque transmite empuje constante. Aun así, velocidad no implica imprudencia: el verdadero lujo es llegar entero, a tiempo y con ritmo propio, como siempre lo ha hecho.

Marc Márquez – BMW M3 CS

Cuando se encuentra lejos de MotoGP, Márquez continúa buscando estímulos fuertes. El múltiple campeón se mueve en un BMW M3 CS, sedán de altas prestaciones. Motor contundente, chasis afinado y aceleración feroz explican la elección. Refinado pero agresivo, el auto refleja a alguien incapaz de entender la palabra pausa incluso fuera del circuito profesional competitivo.

En la ciudad, su paso genera respeto inmediato. Márquez mira al frente, dosifica el pie y deja que el M3 CS responda. Las rotondas no son Sachsenring, pero la sensación persiste. Cada semáforo parece una largada simbólica, aunque él sabe que ganar también es llegar sano y salvo.

Laia Sanz – Cupra Ateca

En competición manda Laia Sanz, y en la calle también. Como embajadora de CUPRA se la asocia al Ateca, un SUV compacto de 300 caballos que acelera de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos. No es un Dakar, pero tiene carácter: postura elevada, tracción total y actitud firme desde el arranque.

En asfalto el secreto es simple: parece tranquilo, pero responde rápido. Sanz conduce con cabeza, aunque su pasado de rally invita a imaginar cada semáforo como prólogo. Sin excesos, el Ateca frena y la ley manda. Aun así, verla acercarse aconseja ceder espacio y sonreír: aquí nadie compite ni quiere arena ajena urbana innecesaria casi nunca.

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